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sábado, 16 de julio de 2011

24


Muchas veces me han dicho tienes 24 años, tienes que aprovechar el momento, VIVIR.
Sí, lo sé, tengo 24 años. Me lo planteo. ¿Qué es realmente lo que quiero hacer? Me molesta que alguien me diga lo que tengo que hacer, que ante momentos en los que no tengo nada específico que hacer, ya tengan determinada una tarea, una OBLIGACIÓN. Me molesta tener obligaciones a mis 24 años. Quiero ser libre, quiero VOLAR, con cabeza, pero con alas.
Quiero trabajar este verano, quiero sentir que tengo algo que hacer "de verdad" para que no tengan que organizarme mi día a día. Pero no se si eso servirá de algo.
Es mi verano de mis 24 años y quiero experimentar cosas nuevas. Ir de nuevo a Portugal pero vivir experiencias nuevas, con gente nueva y con la misma gente, pero de diferente manera. A mis 24 años no quiero tener miedo al error, a equivocarme, al que dirán, al no hacer lo que se espera de mí, pero siento que ahora mismo esos miedos hacen que no haga muchas cosas, que ni tan siquiera me plantee qué es lo que quiero hacer.
He pensado independizarme. CAMBIAR. Tengo que cambiar. Vivir en otro lugar, sentirme independiente y, sobre todo, marcarme yo mis OBLIGACIONES. Con 24 años tengo que ser diferente. Me queda un año de estudio y ahí vendrá el cambio brutal, pero no quiero encontrarme con el vacío, el no tener nada, por eso quiero que mis 24 años me sirvan para eso, para comenzar un camino que será muy largo, pero que espero que me de muchas alegrías.
Todo comienza este verano. ¿Quién se apunta?

miércoles, 6 de abril de 2011

Tarde


Sigo andando. Sigo andando sin temor al mañana pero con el mismo miedo que ayer. He empezado a escribir y no sé ni qué quiero contar ni porqué pero mis dedos fluyen y golpean las teclas del ordenador intentando descifrar cada pensamiento que sacude mi cabeza y mi conciencia.

No sé si mi vida con 24 años tiene algo que ver a lo que me planteaba cuando llegué a la mayoría de edad. Ese momento en la vida de todo muchacho en el que se ve en un futuro, siempre pensándolo como algo lejano pero ese futuro llega y ya está aquí. Sin que me haya dado cuenta, sin que me haya parado a pensar si lo que hago está bien o mal, si es lo que realmente quiero o, la duda de mi existencia, ¿lucho lo suficiente por lograr lo que quiero?

Sé que mis años todavía no son muchos pero a mí me pesan como una gran tabla de hierro. No son muchos pero ¿voy por el camino correcto o voy demasiado tarde? Pasito a pasito se consiguen las cosas pero, a pesar de que sigo estudiando y de que la rama periodística parece que sigue adelante, mi lado interpretativo sigue dudando. Sigue planteándose si debe esperar un año para hacer algo que podría hacer ahora mismo. Arriesgar, confiar en mí, en mi talento y en esa magia innata que todo actor debe tener.

El cine, la cámara, es algo que pocas veces he probado y que necesito investigar. Creo que es uno de los puntos importantes que le faltan a mi formación pero lo peor de todo es que, a veces, siento que sobre el escenario, no consigo proyectar todo mi aprendizaje, que era más lanzado hace unos años, cuando todo lo que salía de mí partía de mi propio espíritu, de mi propia capacidad creativa, que cada vez veo más difusa. Serán etapas, supongo.

No sé si seguiré escribiendo en este blog, lo volverá a renacer o si volverá a tener una parada abismal, pero hoy lo he intentado. Ha salido de dentro, después de ver una entrevista a Félix Gómez, un actor que ha ido creciendo poco a poco pero que a los 21 años ya estaba en Madrid interpretando a Jero en Al salir de clase, por eso me pregunto, ¿voy tarde?

miércoles, 13 de enero de 2010

Mi "dulce" despertar

Hoy me he levantado sin ganas de nada. Ayer me acosté a las seis de la madrugada y hoy debería haberme levantado para ir a clase... pero no he encontrado mi motivación. No sabía para qué quería ir, me encanta la gente que tengo allí pero no se... esperaba en este nuevo año comenzar de nuevo, con otro espíritu,... pero no lo he conseguido.

Lo volveré a intentar. He luchado mucho por entrar en una escuela de arte dramático como para echarme atrás ahora.

Hoy he entregado un relato para que salga publicado en un libro de relatos. Todos son uno es el título y estoy orgulloso de mi pequeña criatura. Al comienzo del relato hemos tenido que incluir una breve biografía de unas cuatro líneas. A las seis de la mañana no se si es el mejor momento para escribir este tipo de cosas pero esto es lo que salió: Puedo ser yo ese?

Dicen que no se quedarme quieto en mi sillón, que voy feliz por la vida y siempre pienso que mañana será mejor. La noche es mi principal compañía, el día, ese momento en el que demuestro segundo a segundo, minuto a minuto, lo que valgo, lo que sueño, lo que quiero, lo que necesito y lucho con fuerza… hasta decaer. Pero volver a levantarse siempre será más dulce.


¿Puedo ser yo ese?

Espero que mi despertar de mañana siempre sea más dulce.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Tiempo de reflexión


Lo se, otro parón ha acechado a este sueño sin fin... pero era necesario.

Mi vida ha continuado como siempre,... sin rumbo y sin pausa, sin un descanso descifrado que me haga cerciorarme de que lo que sucede a mi alrededor y lo que sucede conmigo es lo que yo realmente quiero que suceda. Cinco años estudiando una carrera, dos en otra artística, y 22 de vida que pronto serán uno más para adentrarme en otro año que será igual, o quizá distinto.

Pero hoy, después de casi dos horas de entrevista a una de mis artistas preferidas, Vega, en el programa Las 1001 noches, me he dado una pausa para pensar... o para escribir... porque realmente escribo ahora mismo sin pensar en lo que escribo, simplemente siento. Tengo claro lo que quiero en mi vida pero me sucede muchas veces que no se cómo conseguirlo. Es complicado elegir el camino correcto, seguramente será el más arriesgado, pero también el más interesante e intrigante, el más divertido, el que más lágrimas me acarreará pero he de conseguir mi sueño.

Con los pies sobre la tierra, siempre.

¿Y mi vida? ¿Qué pasa con mi vida? ¿Realmente vivo por mí o vivo por los que me quieren? Comenta Vega que su éxito en personal es tener alguien que te quiera y que tú lo quieras a él de la misma manera y que lo mejor en la vida es tener gente que te quieran. Evidentemente es cierto. Al fin y al cabo es lo único que siempre permanece cuando se cuida. De nada sirve un éxito si no tienes a nadie con quien tomarte unas cervezas para celebrarlo.

¿Y dónde está ese puntito de locura que tanto me gusta? Debe volver. Debo luchar por ello tanto o más que por mi sueño, porque una cosa lleva a la otra. Actuar sin pensar a veces es positivo aunque después te tengas que lamentar de las consecuencias, pero siempre sabrás que has actuado como te pedía tu corazón.

Y eso es lo que realmente importa.

Gracias, Vega!

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Sin motivación escénica pero con un nuevo espíritu



Sin motivación escénica:

Sin ganas de improvisar
Sin ganas de respirar por el diafragma
Sin ganas de repetir un monólogo absurdo
Sin ganas de colorear mis tensiones
Sin ganas de impulsar con el centro
Sin ganas de buscar mis razones para querer
Sin ganas de buscar mis razones para negar



Con un nuevo espíritu:

Con ganas de salir de noche
Con ganas de conocer gente
Con ganas de sentir placer
Con ganas de dar placer
Con ganas de obviar lo inservible
Con ganas de buscar lugares nuevos
Con ganas de explorar los ya conocidos



Después de Nueva York... algo ha cambiado

lunes, 14 de septiembre de 2009

Cosas que nunca olvidarás



Estoy en mi casa pero me falta algo. Mi habitación es quizá demasiado grande. Una cama, falta una litera. Faltan los folletos de los musicales de Brodway, falta ese armario pequeño con la puerta que no se cierra. Falta esa sartén en el suelo. Esa almohada pequeña llena de pelos que desgraciadamente cada día caen más. Falta la estación de metro en le puerta de mi casa y esa gente sentada en el suelo con sus portátiles, cada día más pequeños, encima de sus rodillas. Falta ducharse con chanclas. El donut de toffee antes de acostarme y levantarme para apagar la luz antes de acostarme. Falta esa ventana que tanto costó abrir. Esa leche en formato pequeño y esa cazuela hirviendo. Falta esa botella de vozka y el limón concentrado esperando siempre a ser bebido. Falta ese vater con el agua duplicando la española y esa ducha que siempre acababa quemándote. Me falta saber porqué lo hice. Porqué fui y porque volví. Falta el Empire State cada mañana y esas Torres Gemelas sin cimientos ni ventanas ilusionadas sólo con luz el 11 de septiembre. Me falta el agua del Niagara Falls y la luz artificial de Times Square. La guitarra giratoria de Hard Rock Café y la calle 45 donde está The Lion King. Me falta la línea 1, la roja, la 2 y la 3.
No quiero volver a enterarme de lo malo de mi casa. De que mi abuelo sigue cayendo y de que todo vuelve a ser igual. Ya no hay Marcos en mi cama, ni tan siquiera en mi imaginación. No hay Mad River donde encontrarlo, ni cruz en su cuello. No hay chicle en su boca ni mirada fortuita en el lavabo. Me falta la inocencia de Bajo la lluvia. Me falta el compañero. Me falta mi downgirl. Me falta Nueva York.

martes, 23 de junio de 2009

Aprendiz de la vida



A partir de hoy empieza una nueva etapa en nuestro grupo. La primera etapa de La partida ha concluido; con éxito, eso sí. Ahora habrá que esperar una nueva reunión para saber si habrá desenlace o un continuará con nuevos proyectos y con insert coin para La partida.
De ellos he aprendido muchas cosas, muchas del teatro pero las que más de humanidad. La superación del dolor a través de teatro por parte de Nino, siempre tierno, siempre cariñoso. La templanza y la energía de Pilar, divertida a más no poder. El saber que siempre hay momentos para la locura de Angela. Ternura, saber estar, elegancia, comprensión ante lo incomprendido de Isabelle. Ese niño que nunca se apagará del cuerpo de Sergio. El saber vivir como uno quiere de Luisa, un día hace tres años dijiste que tú y yo nos íbamos a llevar bien y aquí seguimos. Y, por supuesto, que decir de mi partener, como ella dice, Pitu, alegría argentina, admiración de espíritu y valentía.
Quizá no pueda decir que son mis mejores amigos pero sí que estos dos años que he pasado a vuestro lado, tres en el caso de algunos, han sido muy intensos. Dos veces a la semana nos contábamos lo más interesante de nuestra jornada y nos metíamos en el papel de unos personajes que adorábamos y admirábamos. Somos un grupo y lo seguiremos siendo porque lo valemos. Porque a pesar de ser muy diferentes, nos adoramos.
Y, no podría terminar este recordatorio de futura nostalgia que empieza a surgir tres horas después de terminar la función, sin nombrar a mi querida Gina. Te conocí antes en el escenario que en la clase y desde ahí mi admiración por tí ha superado las barreras de cada una de las cosas que me has enseñado. Puedo decir que de tí he aprendido en dos días a la semana mucho más que las jornadas semanales de Arte Dramático. Cercana, cariñosa, con ímpetu, con pasión, con cariño, con entrega, has dado todo de tí por unos aprendices que aspiramos a ser algo, a avanzar en este mundo, cada uno por el camino que quiera seguir pero sin perdernos de vista.

Me encantan cada una de vuestras sonrisas.

Os quiero (y que esto no suene a despedida)

viernes, 29 de mayo de 2009

Reencuentro

Quería volver, tenía que volver. Tenía que recorrer 200 kilómetros para una conversación, para reencontrarme contigo, con aquella niña loca pero con gran corazón que dejé un día y que desapareció sin avisar.
Tus risas alegraban los días que pasaba en Villanueva. Tus historias, mis historias y el sol del verano era todo lo que necesitábamos. Nunca conseguimos ser primos telefónicos, no sabemos hablar a través de un cable, necesitamos vernos, saber con tan sólo mirarnos a los ojos, lo que pensamos, que nos comprendemos y que, juntos, somos más fuertes.
No hay culpables de nuestro distanciamiento, sólo las circunstancias. Me dolía que llegase, una vez cada dos o tres meses, y te fueses a verlo a él. Me dolía y me extrañaba. "Será el proceso de evolución de cada uno", pensaba.
Pero hoy me alegro, te veía ahí, sentada en el sillón, sin haber dormido, y contándome, con la sinceridad que habías ocultado, todo lo que te había pasado en los últimos dos años. Cosas que desconocía pero que me las contabas como si hubiesen ocurrido ayer. No había reproches y eso me emocionaba. Sentía ganas de llorar cuando me contaste que lo habías pasado mal y me entristecía el no haber estado a tu lado. Pero ahora eres feliz de nuevo.
Me echabas de menos. Te echaba de menos. Te echo de menos. Me echas de menos. TE QUIERO, INÉS.

domingo, 15 de marzo de 2009

Sólo eso y nada más

¡Qué bonito es poder transmitir lo que uno siente! Esta noche viendo Se llama copla (sí, lo confieso, veo el programa de vez en cuando) una de las concursantes me ha emocionado. Se me han saltado las lágrimas escuchando a Miriam. He sentido lo que me estaba contando con su copla Me embrujaste, y conseguir esto merece mi más absoluto respeto.
Sentir la canción, sentir la historia, sentir la melodía,... hay pocos espectáculos en directo que me hayan emocionado; para mí, en estos y sólo en estos es donde uno puede captar con los cinco sentidos lo que nos transmiten los demás, los artistas; Sonata de otoño, Hoy no me puedo levantar, algún momento de Arte, y poco más. Para mí, si algún día logro que una persona me diga "me has emocionado con lo que has hecho sobre el escenario", para mí será todo un triunfo.
Hace días pensaba que mi destino en la profesión interpretativa era mediocre, era un futuro de escaso trabajo y poco reconocimiento, Sevilla, sus cuatro teatros y poco más, pero hoy veo un poco más allá. No necesito ser famoso, no quiero ser líder de masas, mi deseo no es pisar una alfombra roja (como dice una personita a la que adoro), simplemente es poder trabajar de lo que me gusta y hacer que lo que yo siento en el escenario (algo que siento muy dentro de mí y que no se siente al 100% si no lo vives encima de esas maderas) llegue a alguna persona que esté sentado en su butaca mirándome. Nada más. Sólo eso y nada más.

miércoles, 4 de marzo de 2009

La desilusión al crucifijo

Cuando Omero me preguntó cómo me sentía anímicamente yo respondí: "Desilusionado". Por fin encontré la palabra. Siento que hay dos bandos: uno dentro y otro fuera. Música distinta, carriles enfrentados. Veo tu bici, aparcada siempre en la misma esquina. Sé que estás ahí. Siento que me estoy conformando tan sólo con verte. No hay cosa que más odie. Ya pasé por eso y se ha de aprender de los errores, ¿no? Conversaciones eternas me abren un atismo de esperanza en otro bando y aquella peluca blanca del siglo XVIII refleja mi negación ante la archiconocida frase de 'Cualquier tiempo pasado fue mejor'.

Pero tras la desilusión del principio, (a pesar de que veía acercarse a otra clase perdida por la acera de enfrente) me volví a encontrar a mí mismo, a mi yo creativo; a ese que crucifica a un actor en una cruz porque la Iglesia no tiene dinero para comprar un altar. Y me sentí un poco mejor. Menos desilusionado.

viernes, 27 de febrero de 2009

Una semara rara


Una semana rara. Quizá un poco más apagada que de costumbre. Apático. Sin ganas de nada pero con ganas de todo. Me lo han dicho más de uno pero no encuentro su causalidad. Le das vueltas a las cosas pero te quedas igual. Dejaré que el tiempo pase. Unos días nada más y todo volverá a ser como antes. Igual que siempre.

sábado, 14 de febrero de 2009

Mi San Valentín

Quizá no sepa aceptar las cosas con rapidez, los viajes, las buenas, las malas noticias,... Quizá sea cobarde. Quizá no sepa hablar las cosas. Muchas se queden en el aire. Conversaciones pendientes. Relaciones que se pierden por cobardía, por silencios agotados, por un café que nunca se sirvió,...
Quizá tema que las cosas sucedan en mi vida. Quizá no me doy cuenta de que suceden. Quizá haya ángeles que me tienen que abrir los ojos y decirme las verdades que me intento ocultar, o las que hago como que no las sé.
Quizá actuando consiga algo. Vencer mis miedos. Sentirme valiente. No sentir que las cosas podían ocurrir y no he luchado por ellas. Quizá no debería rendirme tan pronto. Quizá algún día celebre mi San Valentín.
El año pasado fue, de casualidad, en París con mi ángel. Este año, una conversación profunda que, como siempre, te sabe a poco. Pero quizá sea por estos ratos por lo que nos seguimos queriendo.

sábado, 17 de enero de 2009

Y se fue

Y se fue el verano de 2008. Y se fueron las escrituras con mi nombre. La cultura escrita con compromiso. El flamenco disgustado y la guitarra sin silencio. Se fue el pianista apasionado y los cantantes ilusionados. Y se fueron las entrevistas telefónicas y los discos de regalo. Se fue el A3 con garabatos y la mirada de mi ángel al otro lado. Sí, tú, mi ángel. Tú también te has ido. Y yo mi fui. Y esa redacción se quedó allí. No sé porqué pero hoy la he echado de menos.
Se fue el protagonismo de los becarios, esa corbata de calaberas que llamaba la atención, esas historias que tú siempre contabas, esa pareja tan extraña pero tan unida. Y se fue todo aquello. Y queda tanto... puede quedar tanto...

Y se fue por un sueño. Y se fue porque yo quise. Pero me cuesta tanto volver... tanto decir que todo me va bien..., por qué va bien, ¿no? Sí, va bien.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Miradas


Miradas que dicen tanto sin palabras, idas con objetivos que se rompen al acercarse, vueltas cargadas de porqués. Cada uno en una esquina pero, quizá, con la mente en la esquina opuesta. Un 'ya hablaremos' que dice mucho y una espera que los primeros días se hace eterna.

No puedo hablar mucho. No quiero decir mucho. No sé lo que puedo pensar. No sé lo que quiero pensar.

martes, 16 de diciembre de 2008

Sin sentido (pero con vida)

A veces no está mal escribir cosas sin sentido, como a uno le vengan a la cabeza. Mi vida, mis estudios, mis amores, mis pasiones, mis amigos, la gente que acabo de conocer, mis problemas, mis lecturas, mis funciones, todo, absolutamente todo tiene cabida en este Sueño sin fin.
A veces pienso que este rincón no debe descubrir a los seres ajenos a mi vida mis miserias personales o mis sentimientos más escondidos, pero también creo que escribirlos pensando que poca gente lo leerá también tiene su punto.

A veces pienso que nunca me entristezco, que soy poco sensible, pero llevo una semana en la que el llanto o la tristeza se mezcla con la alegría y las carcajadas. No todo funciona como yo quiero: cosas que se crean, asuntos que avanzan, grupos que se destruyen por algo estrictamente personal, sentimientos que creo sin intención, daño sin querer y no encuentro la solución, aspiro a algo que mi timidez corrompe (aunque sea bonito lo que empieza no sé si este es mi caso), unos examenes que aprobar, un estreno en Sevilla que no logro disfrutar (pero espero que en el escenario sea otra cosa -ehhh, mañana a las 19.00 horas en la Facultad de Comunicación, La diva al dente. Nada es lo que parece), un trabajo en el youthing que a veces crea problemas aunque también buenos momentos, una escuela que quiero disfrutar al 100%...y gente a la que llevo mucho tiempo queriendo y gente a la que estoy empezando a querer.

Sin sentido, ¿verdad? No me importa. Esta noche yo me entiendo.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Sentimientos enfrentados


¿Por qué algo que a mí me puede hacer muy féliz a una de las personas que más quiero le entristece tanto?


Eso me amarga la felicidad.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Momentos deseados

No es algo que suela pensar muy a menudo pero ayer me vino a la mente un gran sentimiento de bienestar. Me vi en la clase de Antonio Segura (quizá no sea la clase más divertida de Arte Dramático, pero sucedió allí -es la clase de lo que podríamos llamar como gimnasia-) rodeado por mis compañeros y me acordé de lo que había deseado aquello. Tener esa clase, que las clases no fuesen un copiaapuntes en un puputre de madera, que hubiese movimiento, energía, sudor, creatividad, respiración,...¡teatro! Había deseado tanto aquello, había soñado tanto con eso, que ahora no me daba cuenta de lo que estaba viviendo y sigo sin darme cuenta pero de vez en cuando vienen este tipo de sentimientos que dan positividad y alegría a toda la semana, dándome fuerzas para todo lo que llevo adelante en mi vida.
Dedicar tu jornada de estudio a lo que más te gusta es un sentimiento que nunca había tenido. Siempre tienes los momentos en los que estas en la cama y dices "qué coñazo, ir ahora a clase", pero ahora no, ahora si me quedo dormido, me jode tanto que me digo "sea como sea, tengo que llegar a tiempo a esa clase, no me la puedo perder". Ese tipo de cosas hacen que, aunque sólo tenga seis horas de sueño como mucho, cada día me levante con ganas de luchar por lo que más quiero.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Recuerdos y cambios


Ayer una de las redactoras de El Correo (María, eternemente alegre) dijo una gran frase con una cerveza en la mano: "No hay cambios buenos ni malos, simplemente diferentes". Yo no se si mis cambios habrán sido a mejor o a peor, lo que sí se es que mi vida ha cambiado mucho. Ahora puedo decir que soy féliz. La gente cambia, yo cambio, el mundo cambia,... aunque en el fondo, por mucho que lo queramos negar, todos conservamos nuestra esencia.

Hace tiempo que quería hablar de mi primer año de facultad (recuerdo esa frase de mi prima Vanessa: "Cuando entres en la facultad te cambiará la vida", ¡y tanto!) y de lo que queda de eso. Recuerdo como hace más de tres años un muchacho de pelo moreno con greñas en la nuca entraba por la puerta de la facultad de comunicación con timidez, con algo de miedo y con ganas de conocer aquella nueva situación que se le estaba presentando. Rápidamente conocí a dos mujeres que me acompañarían durante todo el curso y una de ellas se convertiría en una de mis mejores amigas. Ese año dió para mucho y allí conocí a mi grupo de amigos. Por azar conocí a mi ángel, a mi connovia y a un grupo con el que pasé grandes momentos. L me acompaño en ese encuentro del destino y juntos, acompañados por un alcalareño de nombre imposible de escribir, convivimos grandes experiencias.


Ahora, que acabo de comenzar un curso nuevo en otra escuela y que estoy conociendo a gente muy interesante y que cada día me cautivan más, echo un vistazo atrás y contemplo el panorama actual; lo que queda de ese minigrupo, de ese grupo y de esa gente que conocí en esos primeros meses de facultad. L se ha marchado de nuestras vidas y en su lugar alguien triste y oscuro la reemplaza, C es una persona a la que sencillamente le tengo alergia, Marta siempre estará ahí y el grupo de las Lauras and company se que, aunque el tiempo haga que nos veamos poco, es por un sueño y todos lo sabemos. Sólo una queda de aquel primer grupo de Estructura y Procesos Sociales, una niña blue muy especial para mí.


No añoro esos momentos. Son momentos que tienes que vivir para poder quedarte con la gente que realmente te merece la pena y me lo demuestran cada día.


Aquel muchacho al que le fue creciendo la melena, un día se la cortó en Londres y su vida fue cambiando. Hoy echa un vistazo atrás, pero sin añorar, sin pena, y pensando que, aunque la gente que ahora está conociendo serán dentro de tres años más o menos importantes en su vida, quiere compartir este momento con ellos y vivir su sueño sin fin.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Día tonto


Recordar, echar un vistazo al ayer, cambiar los pensamientos en sólo un segundo, equivocarse, dar marcha atrás, imposible, queda un mañana, no será tan importante, ¿por qué?, no al silencio, no volver atrás, ser valiente, darle a las cosas su importancia real, ser saludado, sin despedida, ser perseguido, mirar al amigo, quitar la importancia a mi amigo con "novia", cambiar el norte,...

Hoy tengo el día tonto, como dice Pastora, "de esos que por más que salte toco el suelo pronto". Se entenderá poco pero bueno...entrada surrealista.

sábado, 4 de octubre de 2008

Cansancio

30 abdominales, 30 lumbares, 10 flexiones, 20 sentadillas...vuelta a empezar. Parece que cumplir un sueño cuesta más trabajo físico del que pensaba. Sudor a borbotones, camiseta chorreando y doce cuerpos que resbalan por el aula Mayerhold.
Tengo una clase increible. Creo que nos vamos a llevar bastante bien aunque, no lo puedo evitar, por la tarde me acuerdo mucho de mi otra clase, la de periodismo, que sigue su curso mientras yo sigo mi camino. Mi ángel, mi connovia, lalu,...gente, entre otras cuantas que me dejo, con las que compartía un aula con nombre numérico en el que no se hacía nada de ejercicio....

...pero las clases con tarima tienen un encanto especial. Durante cuatro años serán algo más que un aula.