Quedan 15 días para que cualquier mesa de la sección de Cultura de El Correo de Andalucía no se llene con mi cuerpo. Quedan 15 días para que no vuelva a abrir más el correo de bredaccion; para que no me vuelva a decir mi jefe "Jesús esta es la tele de hoy"; para que Amalia no me vuelva a saludar con alegría cada mañana o con cansancio cada tarde por su caminata en bici. Quedan 15 días para que mi ángel no vuelva a decirme cualquier tonteria o a traerme un regalito a mi mesa; para que Jose no me vuelva a decir: "Estas son las previsiones del De Marcha"; para que Ismael deje de saludarme con una sonrisa o Ale con un "Que pasa, tío". Quedan 15 días para que Silvia no me vuelva a lanzar una sonrisa de ternura en la redacción o vuelva a consultarle cualquier duda a Mª Luisa o a Inma; para dejar de ver a MM en la redacción (porque fuera nos seguiremos viendo) y para que no me tome un descansito de 5 minutos con mis becarios.La redacción de El Correo seguirá como hasta ahora pero yo ya no estaré allí. Ha sido una decisión difícil, queriendo ahogar cada segundo del día para llevarlo todo adelante pero he tenido que elegir entre lo que más me gusta o entre algo que, tengo que decirlo, he descubierto que también me encanta, pero como bien me aconsejó Amalia: "Hay otras prácticas; haz lo que de verdad te gusta".
Y eso voy a hacer. A partir de octubre voy a dedicarle más tiempo a La diva al dente, la obra de teatro que SÍ vamos a llevar a Barcelona, al nuevo curso experimental de Viento Sur con mi querida Gina a la cabeza (una oportunidad que no podía dejar escapar), a Arte Drmático y a Periodismo (tengo que tener los pies en el suelo y saber que nunca está mal una segunda opción). Meter el trabajo en El Correo sería casi un suicidio.
Ya mismo se acabará la sección Diario de un becario, sorry.





